Querido blog: llegaron los 52. Y es en estos momentos cuando me acuerdo de vos.
Hace rato que no pasaba por acá a dejarte mis pensamientos. No creas que te abandoné. La verdad es que te extrañaba, y que cuando pasan cosas importantes en mi vida siempre pienso en vos. Y este último año fue un año de cosas importantes. Más de las que uno creería que caben en doce meses.
Primero llegó la enfermedad de papá, y en octubre, su partida. Cuando perdés a alguien que amás mucho vienen los pensamientos existenciales: para qué estamos acá, cuál es nuestro propósito, todas esas preguntas incómodas que muchas veces preferimos esquivar. Yo me las hice (usando el ikigai). Y me ayudaron a reencauzar el rumbo.
Lo primero que descubrí es que estaba procrastinando una decisión muy importante: dejar un trabajo seguro. La jaula de oro, le dicen. Y es verdad, en el fondo es muy cómodo quedarse en la jaula y no tomar decisiones que te hacen sentir que tu futuro, o sobre todo tu estabilidad financiera, está en riesgo. Pero el shock de este último año me dio la fuerza. Ya no veía desafíos para mi carrera en la organización donde estaba. Estaba demasiado cómodo.
Decidí que era el momento.
Y esa decisión vino de la mano de otras. Empecé una empresa que no tiene absolutamente nada que ver con todo lo que hice hasta ahora, gracias a un gran amigo del alma que me ayudó a dar los primeros pasos y poner los pilares. Y ahí vamos, con sus problemas y sus desafíos, pero contento de haber dado el paso. O más que un paso: un salto a un vacío que en este caso estaba bastante lleno (cuidatupelo.shop).
Eso me da una seguridad enorme, porque me confirma que la capacidad de crear, construir, armar y arrancar sigue intacta. Y como recordarán de alguna publicación anterior, es una de las fortalezas, diría casi superpoderes, que más agradezco tener.
Por otro lado, también arranqué una organización sin fines de lucro con otro gran amigo y socio que está tan loco como yo. Tenemos el sueño de construir una organización que se tome en serio a su gente, sus ambiciones y su compromiso con cambiar el mundo donde vivimos (Pueden chusmer en purposecircle.is).
Todo eso en doce meses. De verdad que es impresionante. Hoy estoy muy feliz de haber tomado estas decisiones.
Yo creo firmemente en el karma y en la necesidad de ser agradecidos. Creo que el agradecimiento, y entender que vivimos en abundancia, son conceptos fundamentales para encarar las cosas de otra manera. Y sí, tengo la fortuna de estar en una buena situación, de tener mi casa, de tener una familia increíble. Todo eso ayuda, sin lugar a dudas. Es más fácil mirar desde la abundancia cuando uno tiene, y sería injusto exigírselo a todo el mundo: a muchos les tocó una vida muy dura.
Pero mirando para atrás, creo que esa mirada fue una constante, y uno de los secretos que siempre me ayudaron a avanzar en mi carrera y en mi vida. Y no crean que siempre fue rosa mi vida, también me tocaron muchos momentos difíciles donde no llegábamos a fin de mes. Pero la perspectiva de abundancia se tradujo en optimismo y oportunidades. La escasez, por el contrario, viene con quejas y pesimismo. Un espiral negativo que destruye todo lo bueno que toca.
Y siempre me acuerdo de la frase que me regaló papá en un cuadrito (que dicho sea de paso, no se ponen de acuerdo a quién pertenece, pero mi viejo se la adjudicaba a San Francisco Xavier): "Aunque nadie ha podido regresar atrás y hacer un nuevo comienzo, cualquiera puede recomenzar ahora y hacer un nuevo final".
Yo recomencé. Ya les contaré cómo sigue, pero pinta muy bien.
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