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¡Gané la lotería!

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Daniel

La primera vez que lo vi llorar a Daniel, fue ahí, en el hospital. La primera y la última. Estaba a punto de morir, pero él no lo sabía. O quizás lo sabía. Se puso a llorar cuando me vió entrar en su habitación. Lloró desconsoladamente. Creo que esa fue la primera vez en mi vida que ví a un hombre llorar. Quebré en llanto también, pero no en ese momento, esperé a estar solo. Daniel lloraba porque fue mucha gente a visitarlo al hospital. Gente que él quería. Y me imagino que cuando viene mucha gente junta a visitarte de pronto es porque saben algo que vos no sabés, o porque la cosa está más grave de lo que pensás. Daniel era un tipo alegre, optimista, un soñador. Pero cuando se le metía una idea en la cabeza la llevaba a cabo. Y si podía hacerlo con sus propias manos mejor. Además era el tipo más generoso del mundo. Completa y sinceramente desprendido. Tuve la suerte de que lo eligieron como mi padrino, y de que él como no podía ser de otro modo, haya aceptado. Llegaba con regalos sorpr

Vale la pena

Cada día sale el sol, Aunque algunos no lo vemos, por las nubes rededor, por necios, por escondernos. Pero el sol sale igual y aunque algunos no lo vemos, nos ayuda a ver mejor cosas lindas que tenemos. Por eso, y por todos estos años de luz, te agradezco a mi manera, por ayudarme a recordar que el sol siempre está, Y que vivir, vale la pena. (Versión editada // Texto original 11-09-2010)

¿Debo ser? >> ¡Puedo ser!

Llegamos al mundo debiendo. Así de triste, como suena. Nuestra aventura comienza con una deuda que debemos pagar. Y no hablo de deudas externas ni de pasivos contables; me refiero a todo aquello que se espera de nosotros desde el día uno de nuestra existancia: Nuestro "deber ser". Tal vez nadie nos lo dijo, pero no importa, es así. Imaginen una balanza, de esas viejitas. Esas que uno le ponía pesas de un lado y peso del otro. Bueno, imaginen que de un lado la vamos cargando de debemos, y del otro, le vamos poniendo el podemos. La balanza en nuestra vida que debería equilibrar los deberes y obligaciones vs los derechos y oportunidades. Deberìa, dije bien, porque en la práctica como dicen que somos hijos del rigor, pareciera ser que existe un acuerdo tácito por arrancar con los deberes y obligaciones...no, no es suficiente, un poco más...más. Ok, ahora metamos un poquito de derechos. No mucho, que se los creen y luego exigen. ¿Y las oportunidades? Nah, de esas se van a ir enter

La cuarentena

No sé qué pasó. Pero que quede registro. Pasamos meses en cuarentena, metidos en casa. COVID-19 dicen, que viene de China. Un murciégalo. En fin, para quienes vienen, recuerden. Al parecer pasa cada cien años, o no, o es una estrategia extraterrestre para conquistarnos, o una manera en que el planeta controla el crecimiento de población...o no. O un país que busca conquista comercial, o un grupo de empresarios que ya lo sabían y que sus acciones se dispararon. No sé. No sabemos. Tampoco hay vacuna. Ya vendrá. Dicen. Graben este mensaje. Podría servir en un siglo...o pronto. Pd. No tuve más tiempo. Trabajé más horas. Empecé yoga. Horneamos toda clase de panes. Hablamos por Zoom (videoconferencia) con gente que rara vez hablamos.

In English: Sechu

I was 12 years old, and that year was a good one. I mean, my dad made enough money to pay the bills and even save some money to take us on vacation.    A family trip to Bariloche. Driving an old truck, the same that my dad used for delivering cleaning supplies to restaurants and factories. It had a cabin on the front for three people (mom, dad, and my eldest sister) and a closed trailer with small windows behind, where 8 of my siblings (plus me) were lying down on a mattress. Seat belts? Seats!? Nothing.    At this point, you may be adding-up and realizing, "WHAT!? A family of nine children!!!" Wrong. The tenth arrived a few years later: Luli, our favorite one. Yeah, yeah, my parents didn't have a TV at home...there was no Netflix back then...(and so many comments I've heard these years). Anyway, back to my story. We left home at 4 am. My parents would drive +1600 kilometers (~1000 miles!) in a single stretch. Adding a stop, went way beyond our holidays' budget. T

¡Que siga la fiesta!

Guardamos aquellas cosas especiales para el día en que decidimos celebrar. Bajo llave. La vajilla buena, ese vino caro, el vestido que se hizo a medida, las sillas sin funda... ahí se queda todo aquello, bien guardado, para ese día que llega después de tanto esperar. Así, de esa misma forma se nos va la vida, esperando ese día único, diferente, anormal. Así, rápidamente pasan los días, usando los platos diarios, para cuidar la vajilla especial.  ¡Como si la vida no fuera suficiente motivo de celebración! Como si cada respiro, cada abrir de ojos al despertar, cada olor...cada vez que oímos un sonido, no merecería un grito de alegría y una verdadera fiesta, con el mejor vino.  Qué fácil nos acostumbramos y pasa a ser normal. ¡Que pena! Y esa sonrisa, ese respiro profundo seguido de esa mirada, ese dolor que se fue, ese abrazo, ese beso...¿No lo deberíamos celebrar?  Que las maravillas que vivimos a diario no se transformen en paisaje, que jamás nos acostumbremos a esos enor

La unión hace a la fuerza

Creo que encontré un filtro universal que aplico para ayudarme a identificar qué me gusta y qué no me gusta (¡atentas redes sociales!): Todo aquello que nos ayuda a unirnos como seres humanos:  Me gusta. Todo aquello que nos separa, nos distancia, nos segrega, nos dividide...  No me gusta. A ésta solamente la sacamos adelante si empujamos juntos.

Nuevo mundo, mismos seres: humanos

Este sí que es cortito y dan ganas de gritarlo:  Como seres humanos hemos compartido por siempre la misma misión en este planeta:  Aprender. Y nos ha movido siempre el mismo motor:  Sentirnos amados. No hay más.

Domadores de mentes

La mente, la nuestra, es el motor más perfecto y poderoso que haya existido. Una de las funciones más importantes que tiene es la de auto-regularse, que en un lenguaje más coloquial podríamos describirlo como auto-dominarse. Es fascinante como nuestra mente cumple esta función y por suerte, lo hace bastante bien. De otro modo estaríamos permanente en riesgo de cruzar al mundo salvaje. Y esta función tan poco crítica, pero tan crucial, tiene mecanismos creativos muy eficaces. Por un lado tiene la capacidad de moldear la realidad que percibimos al punto de que parezca ser la real realidad, esa que es mía pero que debería ser la de todos...pero por el otro separa todo aquello que encaja con la real realidad de aquello que no, y a través de un proceso involuntario selecciona lo primero y lo incorpora, reforzando la idea de una realidad ahora irrefutable. Este proceso se da de manera inconciente y natural. Buscamos entonces rodearnos de quienes piensan como pensamos. Leemos lo q